Estuvimos en Quintay durante ocho dias, el lugar es muy tranquilo y hermoso, lo único malo es una cuesta demasiado empinada en la cual nos atascamos el dia primero de febrero, cuando fuimos a Valparaiso. Antes de volver a Santiago tenía tanto miedo de que nos fuera a pasar algo en esa cuesta, que hice la promesa de ir a misa a agradecer a Dios si nos sacaba con bien de este trance.
La otra cosa negativa fue que a Rodrigo se le ocurrió invitar a su tia Nana, madrina de Javi y tuve que aguantarme la mala cara de ella (además de la de Rodri) durante todas nuestras vacaciones, por otra parte le dió con criticar a Javi por todo y eso le amargo los dias a mi niña también.
En conclusión si hubieramos ido solos, Rodri habría rabiado ( como siempre), pero al menos yo no hubiera tenido que soportar a dos mal genios juntos
Al dia sigueinte que llegamos fuimos a recorrer la caleta de Quintay y conocimos la antigua ballenera, hoy transformada en Museo.
Luego de regresar el dia ocho fuimos al Buinzoo, caminamos cualquier cantidad y lo pasamos muy bien.

Sobretodo Cris que estaba muy entusiasmado en ver animales, ya que para él es uno de sus mayores placeres.
Lo que espero ahora es poder ir a visitar a mis tias a Pueblo Hundido, aunque ya no me queda dinero.
Por otro lado comenzaré mis trámites para obtener mi casa propia, espero que Dios me acompañe y me ayude en cumplir este anhelo que no es sólo mio ino también de toda mi familia.
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